En 2026, Guatemala ha tenido motivos para sentirse orgullosa.
Nuestros atletas han conseguido importantes medallas internacionales y han llevado el nombre de Guatemala a lo más alto. Cada una de esas medallas representa esfuerzo, disciplina, sacrificio y talento.
Pero este año también nos deja otro tipo de logro que, en mi opinión, merece que lo conozcamos y lo valoremos.
Un logro que no ocurrió en una pista, una piscina o un estadio.
Ocurrió en el mundo de la ciencia.
La protagonista es Mariana Pérez-Muralles, guatemalteca e investigadora de la Escuela de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC).

Mariana forma parte, junto con investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México y de la TU Wien de Austria, de un trabajo científico titulado:
“The Geometry of Transport in Quantum Walks and Parrondo’s Paradox”.
El estudio aborda un problema relacionado con las caminatas cuánticas y la llamada paradoja de Parrondo, dentro del campo de la física cuántica.
Más allá de los términos científicos —que pueden resultar complejos para quienes no somos especialistas— hay algo que considero extraordinariamente importante:
una guatemalteca está participando en la generación de conocimiento científico que trasciende nuestras fronteras.
Y eso merece ser contado.
Cuando pensamos en los grandes logros de Guatemala, normalmente pensamos en medallas deportivas, artistas, empresarios o profesionales destacados.
Pero también debemos aprender a reconocer otra clase de triunfo:
el triunfo de una guatemalteca que contribuye al conocimiento de la humanidad.
Una medalla deportiva representa a Guatemala frente al mundo.
Pero un descubrimiento, una investigación o una contribución científica puede representar algo todavía más amplio: puede convertirse en conocimiento que pertenece al mundo entero.
Por eso creo que este logro de Mariana Pérez-Muralles merece nuestra atención.
No porque sea más importante que las medallas que nuestros atletas han conquistado en 2026, sino porque nos recuerda que el talento guatemalteco también puede competir en otro escenario:
el de las ideas, la ciencia y el conocimiento.
Y aquí hay un mensaje que considero especialmente importante para nuestros jóvenes.
Guatemala no solamente puede producir buenos deportistas.
También puede producir científicos.
Puede producir investigadores.
Puede producir ingenieros.
Puede producir personas capaces de sentarse en una mesa académica con investigadores de México, Austria y otros países y aportar algo nuevo al conocimiento.
Mariana Pérez-Muralles es un ejemplo de que el talento guatemalteco también puede tener impacto mundial.
Quizá esta no sea una medalla que podamos colocar en una vitrina.
Pero sí es un logro que merece algo igual de importante:
que Guatemala lo conozca y se sienta orgullosa.
Porque Guatemala también puede ganar en el mundo de las ideas.